La elaboración de una página web es toda una aventura que contiene componentes tales como la creatividad, el
diseño, el código o lenguaje de programación, objetivos, visiones, estrategias, y muchos otros detalles técnicos fundamentales para lograr que los que imaginamos en nuestra mente se vea plasmado en la pantalla de los usuarios.
Por el hecho de que no existe un método único para lograr el mismo objetivo, es que hay millones de páginas web diferentes aunque su temática, sus productos, sus fines sean los mismos. Y este hecho es lo que crea esa aventura de hacer una página web, porque en el curso de esa creación, la imaginación y la nuevas técnicas irán moldeando una pieza única y auténtica.
Haciendo un repaso de los pasos imprescindibles para crear una página web y que esta esté activa, diremos que al igual que cuando construímos una casa en el mundo real, y la misma queda instalada en una dirección específica en la que se puede ubicar desde cualquier parte del mundo, nuestra página web también debe tener una dirección y ubicación específica en el mundo virtual de Internet, con la cual se pueda encontrar en forma correcta utilizandola.
A esta dirección se la denomina en el mundo de Internet como dominio, que muchos llaman también URL que significa Localizador Uniforme de Recursos, aunque como sus siglas lo indican, ésta sirve para ubicar cualquier tipo de documento en la red y no exclusivamente la dirección principal de nuestra página.
Para obtener este dominio, se debe realizar una gestión al igual que en el ejemplo de la casa real y contratarlo en la misma red. Son muchos los lugares donde se pueden contratar estos dominios y los precios varían según sean más o menos atractivos los nombres desde el punto de vista comercial. Pero para tener una idea, el costo de un dominio normal es de unos 10 euros al año.
Una vez que tenemos asegurado nuestro dominio, tenemos que buscar un lugar para
alojar nuestro página web con la dirección correspondiente. Viene a ser el terreno siguiendo con la comparación con una casa-vivienda en el mundo real. Estos lugares en la red se encuentran por cientos y miles y se llaman hospedajes o hostings.
Estos hostings se gestionan en ordenadores especiales con una gran capacidad de procesamiento de datos y de información que se llaman servidores y funcionan de intermediarios entre nuestro ordenador y el ordenador del usuario que está navegando por Internet.
La elección de estos alojamientos para nuestro sitio web no es tan simple ni económica como la compra de nuestro dominio y la definirse por un de los mismos requiere ciertos conocimientos técnicos para saber cuales son las plataformas que ofrecen en relación con el precio que exigen, por lo cual es aconsejable acudir a consultorías o asesoramiento para evitar futuros dolores de cabeza.
Los alojamientos o servidores, aparte de dar una capacidad de almacenamiento para los contenidos de nuestro sitio y prevenir el aumento escalonado del mismo, deben otorgar plataformas para que lenguajes que utilizan base de datos funcionen sin inconvenientes. Hoy por hoy, por ejemplo el lenguaje php y sql que permiten mejorar la interacción con los usuarios,requieren que los servidores o alojamiento de nuestro sitio soporte las mismas para que su funcionamiento sea correcto y eficiente.
Una vez que tenemos nuestro web con un dominio y un alojamiento, hay que amueblarlo, es decir darle contenido, darle diseño, darle color, darle vida. En esta etapa comienzan a ser importantes las definiciones de los objetivos. Esto es, si vamos a tener una página web comercial es una cosa, si vamos a tener una web de noticias, es otra, si el web se destinará a ser un espacio institucional de una empresa que lo utilizará sólo para informar sus noticias es otro. En fin, hay que establecer con claridad el objetivo del sitio, porque en base a esto es que trabajará el diseñador web y el programador.
Una vez que el sitio web está hecho con su diseño y contenido aprobado, hay que posicionarlo y hacerlo conocer. Esto es igual que en el mundo real. Hay que informar el nuevo lugar para que los usuarios lo conozcan. En este campo son inmensas las posibilidades que existen, desde los programas, las técnicas de posicionamiento, la gestión de enlaces con otras páginas, marketing electrónico que incluye el correo electrónico y las redes sociales.
Aquí se juega gran parte de la vida de la web, ya que si no se obtiene tráfico, es decir una cantidad de visitas importantes y continuas el mismo tiende a morir, por lo cual es clave este accionar para que el mismo se mantenga y crezca. Con esto se está lejos de indicar que el diseño y el contenido no es importante, pero si no llegan los usuarios para observar la buena calidad de este diseño y contenido, los mismos no tienen valor.